jueves, 17 de junio de 2010

Carne de mi carne y sangre de mi sangre

Alejandro es el menor de mis 3 hermanos… Fuimos felices durante muchos años como familia y jamás pensé que esto pasaría… Cuando era niño recuerdo los bellos momentos que pasábamos juntos jugando hasta altas horas de la noche en la puerta de la casa, siempre fue un chico amable y educado, siempre lloraba por cualquier cosa pero jamás pensé que cuando creciera todo esto cambiaría.

A los 12 años me contaba de sus novias y los problemas que tenía
en sus relaciones con ellas, y se ponía muy triste porque ninguna de ellas lo tomaba en serio, yo veía en mi hermano como trataba a las chicas de una manera tan dulce, que hasta soñaba alguna vez verlo casado y con una hermosa familia.

A los 15 años el tenía muchas amigas y era muy popular, además de ser un buen estudiante y buen hijo, siempre participativo en cualquier cosa y llamando la atención ante los demás, jamás me imaginaba que algún día, él, cambiaría la forma de pensar, sentir, amar y entregar.

Un día ya cumplidos sus 17 años, lo veía un poco preocupado y algo distraído, imaginándome que algo le pasaba, pero jamás interrogándolo, porque pensaba que lo incomodaría mi cuestionamiento al saber que era lo que lo agobiaba, fueron muchas las veces que lo vi salir con su mejor amigo Jesús, un chico muy guapo, de buena familia y algo parecido a mi hermano.

Fue una tarde de lluvia que encontré a mi hermano llorando en la sala de mi casa desesperadamente, yo me imaginaba que había pasado algo en la familia porque era tanto su dolor que inmediatamente me dirigí hacia él y lo abracé, entre sollozos y lamentos una de las lágrimas de Alejandro toco mi mejilla, provocando desde lo más profundo de mi ser el mismo sentimiento del dolor y haciendo que llorará al par de él.

Al tranquilizarnos decidimos hablar sobre lo que lo mantenía con ese sufrimiento y al verlo un poco dudoso sobre lo que me quería decir, no tuve más remedio que gritarle porque pensé que sucedía algo muy malo, respondiéndome de la misma manera que lo había hecho yo, y admitiendo a los cuatro vientos de mi casa que él, era gay…

Me quedé atónito ante tal respuesta por parte de mi hermano, no sabía como reaccionar sobre ese tema, así que sólo me levanté de la sala y me dirigí a mi cuarto a llorar y a pensar sobre lo que me había dicho, transcurridas las horas y al llegar la noche me dirigí a su cuarto para tocar el tema con él, pero aún me sentía inseguro y decidí regresarme a mi habitación.

Esa noche no pude dormir y creo que él tampoco lo hizo, porque
algunas lamentos se lograban escuchar hasta mi refugio, creo que esto era muy importante para mi hermano, porque era la primera vez que lo veía sufrir con tanto dolor y me imaginaba que sufría por el hecho de que algún día mis padres se tendrían que enterar.

No me imaginaba como reaccionaria mi padre sabiendo que el era
muy machista, y a mi madre mucho menos porque ella era una mujer conservadora y de las más chapadas a la antigua que se pudieran imaginar, al igual que mis hermanos… Ya entrada la madrugada logré escuchar un poco de movimiento en su cuarto pero el sueño me impedía ponerle la atención necesaria, nunca imaginé que aquel ruido que se escuchaba, era mi hermano empacando sus cosas para escapar de su realidad y dejando atrás el enfrentamiento con mi familia.

A la mañana siguiente me levanté un poco tarde, por aquella mala
noche que me provocó diversos pensamientos que circundaban por mi mente, pero aunque un poco somnoliento y torpe decidí a hablar con mi hermano, al entrar a su cuarto, encontré la cama tendida y algunas cosas en desorden, al mismo tiempo me percaté de una nota en el escritorio dedicada para su familia.

Volví a quedarme estupefacto por aquella nota de despedida que había encontrado, realmente no supe que hacer en ese momento, así que decidí sentarme en el piso y seguir leyendo esa correspondencia, en donde explicaba del por que tomaba esta decisión.

Familia: “Me alejó del bullicio de la sociedad discriminatoria que día con día nos tacha de lo peor, cuando los asesino, violadores, narcotraficantes, pederastas, zoofilicos, entre otros, son los que tanto daño hacen a nuestro planeta, pero sobre todo me alejo de mi familia, porque sé que algún momento me rechazarán, y creo que me dolería más el rechazo de mi propia familia, que el de la sociedad, así que espero y puedan entender esta situación.”

Irrumpí en llanto una vez más al ver que mi hermano el más pequeño,
aquel con el que había yo jugado desde niños, a quien había visto
crecer, llorar, reír, jugar ya era todo un hombre en toda la extensión de la palabra y había tomado una decisión en su vida, pero que me impedía detenerlo porque era esto lo que él quería, y yo debería de entenderlo.

Hasta ese día, habían pasado más de 6 meses que no sabía nada
de mi hermano, ya era de noche, escucho sonar el teléfono
insistentemente deseando que alguien lo conteste, la voz por el otro lado de la bocina indicaba que eran malas noticias y más aún me decía que tenia que ir un lugar que jamás imaginaba ir.

Por última vez me quedé helado por aquella noticia que me habían dado, corrí hacia el estacionamiento y tomé el coche de papá sin permiso, con la esperanza de que en ese lugar no sé encontrara mi hermano, no sé como pasó el tiempo tan rápido que en menos de 10 minutos me encontraba en el lugar indicado.

Un hombre con bata blanca me indicó en donde se encontraba
mi hermano, aquel lugar era demasiado tétrico para ser cierto, un extraño frío empezó a recorrer mi cuerpo y cuando me acerqué y vi 2 cuerpos tapados cada uno con una sábana blanca ensangrentada, le pedí al cielo que no fuera él, sin embargo al levantar aquel trapo lleno de sangre ¡vi a mi hermano desfigurado por completo!

Me solté a gritar desenfrenadamente y trataron de tranquilizarme,
pero entre la jaloneada y la desesperación choque con la mano de mi hermano que sostenía algo importante, de ella cayó algo brillante, que sólo hizo un ligero ruido al resbalarse de él, era un anillo muy hermoso que de inmediato levante…

Cuando me dijeron que tenía que identificar a otra persona me imaginé lo peor, pero al levantar otra sábana, me encontré con la escalofriante escena de que el mejor amigo de mi hermano, Jesús, o tal vez su pareja, también estaba muerto…

La reseña forense indicaba que mi hermano se encontraba con su pareja en un parque cercano al centro de la ciudad y que unos tipos en estado de ebriedad se les acercaron porque los veían de manera extraña… Mi hermano esa noche al parecer iba a pedir a Jesús que compartiera su vida con él, pero el estado etílico de aquellos hombres y la homofobia ante esa pareja, les provocó rabia e ira… Matando a dos seres inocentes que tan sólo se querían amar.

Han pasado ya 2 meses desde aquel incidente trágico en mi familia,
y aún no logro comprender, como fui tan estúpido para no entender
a mi hermano cuando más me necesitaba, tal vez si hubiera hablado
con él, seguiría vivo, pero recordemos que:
El hubiera no existe…

Ahora yo soy el que guarda el anillo en el bolsillo, esta tarde, estoy un poco nervioso, pero seguro de lo que voy hacer, por fin veo llegar a aquella persona que durante mucho tiempo a compartido conmigo parte de mi vida, se ve tan elegante que no puedo yo creer que vaya hacer esto, me acerco hacia aquella persona un poco temeroso, y lo saludo con un fuerte abrazo y le doy un hermoso beso lleno de ternura, me hinco enfrente de él y le pregunto:

Franshua quieres compartir tu vida conmigo a lo que respondió de manera precipitada “Si acepto”… Hoy soy la persona más feliz de mundo, mi hermano me ha enseñado que aunque tengas miedo en la vida de hacer las cosas, lo hagas por convicción propia, como Dios quiere y nunca
por lo que diga la sociedad, me llamo Anthony y también soy Gay…

Sabemos que la Iglesia no acepta el matrimonio entre las personas del mismo sexo, pero nosotros sólo buscamos compartir con alguien, el verdadero sentido del amarse, estamos concientes de que Dios hizo al hombre y a la mujer, pero nosotros no podemos luchar contra las leyes naturales y de nuestro corazón, no somos una estadística más, tan sólo seres humanos dispuestos a amar y a ser mejores cada día.

Dios está conmigo y con los demás que son igual que yo, por que me hizo a imagen y semejanza de él, y si Dios, no quisiera que existieran los homosexuales, no los hubiera creado y como sabemos que Dios no hace nada mal, es por eso que estamos aquí.

Invito a la sociedad en general a hacer conciencia sobre nosotros, que vean que somos seres humanos como todos ustedes, que no somos raros, por que anatómicamente tenemos todos nuestros miembros en su lugar, que simplemente es una preferencia diferente a los demás y que no es una enfermedad de contagio que se pega o se quita con una pastilla.
¡Dios me respeta!, ¿Por qué no lo haces tú?


Chri$t!@n TrEjo (01/Sep/1984 - 12/Dic/2007) Homenaje póstumo a Christian Trejo, amado amigo y hermano de todos los que conformamos este movimiento. GRACIAS POR TODO CHRIS!!!!! M@X Movimiento de Apóstoles de Cristo Huauchinango, Puebla, México

!Porque me enamoré de tí, estoy aquí...Xto!

A las puertas del cielo te espero con los brazos abiertos

No hay comentarios:

Publicar un comentario